
No hay un Brasil, hay cinco o seis, y se parecen poco. Salvador: candomblé, aceite de dendê, tambores y acarajé. Río vive fuera. Ouro Preto guarda sus iglesias barrocas en las colinas de Minas, y el Pantanal muestra más jaguares de los que deja ver la Amazonia. Brasilia sigue siendo la apuesta de Niemeyer. El carnaval se prepara un año para cuatro días.
