
La palabra que más suena aquí significa ausencia: sodade. Hay más caboverdianos fuera que dentro, y Cesária Évora lo cantó descalza. Diez islas, nueve habitadas. Ninguna se parece a otra: Sal se aplana en arena, Santo Antão levanta sus ribeiras de caña, en Fogo se planta la vid en la lava. Cachupa, grogue, morna. Y la tristeza se baila en pareja.
