
El maíz no es aquí un alimento, es una civilización: nixtamalizado desde hace tres mil años, se vuelve tortilla. Oaxaca cuenta sus moles y destila su mezcal, Yucatán abre sus cenotes en la caliza. México puso su catedral sobre el Templo Mayor de los aztecas, y el conjunto sigue hundiéndose. Y el taco al pastor le debe el trompo a los libaneses. Sesenta y ocho lenguas, una sola española.
